La mitad de las personas con baja visión han perdido calidad visual durante el confinamiento

La mitad de las personas con baja visión han perdido calidad visual durante el confinamiento

  • Un 47% ha reducido sus salidas debido a la dificultad para orientarse y mantener la distancia de seguridad.

  • Solo un 35% de los pacientes en tratamiento lo han visto interrumpido debido al estado de alarma

Como muchos ya sabréis desde la SEEBV lanzamos hace unos días una encuesta para valorar el impacto que había tenido el confinamiento en la vida diaria de las personas que sufren baja visión. Es evidente que la pandemia mundial del Covid-19 ha alterado la vida de todos, pero las personas con patologías oculares se han encontrado con mayor dificultad para adaptarse a la ‘nueva normalidad’

Antes que nada, queremos agradecer a todos los que han contribuido, contestando y manifestando sus testimonios de manera valiente, humilde y sincera en esta encuesta anónima. Así mismo, queremos poner de relieve el papel de las asociaciones de afectados, que nos han ayudado ha distribuir la encuesta y que llegue al mayor número de pacientes con baja visión.

Con una muestra de 131 respuestas (62% hombres y 38% mujeres) la primera conclusión que se puede sacar es que el confinamiento no ha afectado por igual a los pacientes con baja visión. Concretamente, es aproximadamente el 50% de los encuestados quienes afirman que el confinamiento les ha causado perjuicios importantes en su vida diaria. Así pues, el 49% afirma que ha notado un deterioro de su calidad visual durante el confinamiento y el 47% que ha reducido sus salidas a la calle (independientemente de las limitaciones del Estado de Alarma).

Entrando en los detalles específicos la encuesta nos ha desvelado que el principal problema con el que se han topado las personas con baja visión ha sido mantener la distancia de seguridad con otras personas (41%) seguido de quienes han tenido problemas para orientarse o desplazarse por su ciudad (37%). La alteración del espacio público (nuevas barreras, reordenación de tiendas, ausencia de gente) ha supuesto sin duda un problema para quien tiene baja visión.

Pero el confinamiento no solo ha afectado a cómo se relacionan las personas con baja visión con el espacio público, sino también con el privado. Aunque en menor medida: un 24% afirmó haber experimentado una mayor dificultad para encontrar objetos u orientarse en casa, mientras que para un 19% fue más difícil realizar tareas del hogar como limpiar o cocinar.

Cabe destacar también que un 35% de quienes reciben tratamiento médico lo vieron interrumpido a causa del confinamiento, con el evidente prejuicio que ello causa. Sin embargo, aquellos que reciben un tratamiento inaplazable lo ha seguido recibiendo (65%).

Finalmente cabe destacar también que, como cualquier otra persona durante estos meses, quienes padecen baja visión han sentido tristeza (65%), ansiedad (59%) y miedo (40%).

” El confinamiento y mi vida diaria son similares”

Además de las preguntas cerradas, en la encuesta también dejamos un espacio para que aquel que quisiera compartiera sus opiniones o reflexiones al respecto. Escuchar a los pacientes, también cualitativamente, es indispensable para brindarles un mejor servicio y, al fin y al cabo, mejorar su calidad de vida. El testimonio que encabeza este apartado resume en gran medida los resultados de la encuesta. El resumen es que si la situación de confinamiento ha sido dura para personas sin limitaciones fisiológicas, más aún lo ha sido para quienes las padecen. Os dejamos algunos de los testimonios más relevantes:

“Tengo ganas de que termine para sentirme segura, al no controlar distancias, no sé si estoy a dos  metros o menos. Y me agobia mucho, por esto estos días no salgo, y ya me empiezo a sentir impotente “

“Hace tiempo que busco empleo y cada vez será más difícil encontrarlo ya que muchas empresas prefieren a gente que ve bien y sin estudios a una persona con discapacidad”

“Las personas con patologías visuales deben ser atendidas con prioridad y no cancelar citas programadas porque en esta situación de pandemia aumenta en gran medida el riesgo de pérdida visual”.

“Me causa cierta ansiedad ir a comercios, moverme en trasporte público, caminar por la calle, etc., por temor a no ser capaz de guardar la distancia de seguridad, a no controlar los espacios, los cambios establecidos en los comercios, etc. “

“Se han complicado tareas diarias como hacer la compra por la obligación de mantener la distancia, depositar productos en caja a través de agujero en mampara, localización de guantes a la entrada de comercios, ubicación de normas de cada uno …. En general. la tensión que vivimos quienes tenemos baja visión, aumenta”

“Me gustaría que me dejaran pasar con un acompañante. Me hace sentir más segura… Porque sé que no voy a chocarme con nadie o con nada… “

“En las tiendas donde no te respeten, por tener baja visión y sabiéndolo, que te sigan diciendo donde están los productos, con las palabras: atrás de…allí, y no te acompañen …lo mejor es no volver, hay muchos establecimientos donde saben escuchar y no solo oír.”

“Cuando salgo a la calle, no me respetan las distancias”

“Tengo miedo a no orientarme bien cuando vuelva la normalidad”

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