Nuevas tecnologías

Ayudas Electrónicas y Nuevas Tecnologías:

Los avances tecnológicos son sin duda alguna de gran beneficio para las personas con baja visión.

Dispositivos electrónicos de uso común:

Ordenadores, tabletas y teléfonos móviles poseen varias funciones intrínsecas para mejorar su accesibilidad como por ejemplo: ampliación del tamaño de texto, zoom, inversión de colores, controlador de voz o asistente de voz. A parte se pueden instalar software y aplicaciones para obtener otras funciones y herramientas de gran utilidad que no vienen de fábrica.

Las gafas estándard de realidad virtual pueden ser por ejemplo también una buena forma de visualizar el ordenador o ver una película cuando se tiene baja visión.

Dispositivos electrónicos desarrollados específicamente para
personas con discapacidad visual:

La mayoría de estos dispositivos tienen un sistema de cámara que muestran una imagen digital a tiempo real en una pantalla. Esta imagen puede ser optimizada o ampliada para que la persona con baja visión pueda leer, escribir o realizar diferentes tareas. Según las necesidades del paciente se puede elegir entre una gran diversidad de modelos, fijos, cómo los sistemas de circuito cerrado de televisión (CCTV), y portátiles, cómo las lupas electrónicas o las gafas también electrónicas. En éstas últimas, al igual que las gafas de realidad virtual, las pantallas están situadas en la parte posterior de la gafa, de forma que la imagen se observa proyectada delante de uno mismo. Aportan la flexibilidad de que se pueden utilizar en todas las distancias y en muchos tipos de tareas distintas, pero con ciertas limitaciones que según el modelo puede ser el campo visual, la calidad o estabilidad de imagen o su facilidad de uso. Otros dispositivos electrónicos están más orientados hacia el procesamiento de las imágenes a sonido o a integrar sistemas.

Todavía hay camino por recorrer para que las ayudas electrónicas permitan a las personas con baja visión no tener ninguna limitación conviviendo con una sociedad, en la que la mayoría tiene visión normal. Por suerte la tecnología avanza a pasos agigantados y hay muchos equipos con diferentes tipos de profesionales trabajando juntos y puliendo prototipos muy prometedores para hacer la vida todavía más fácil a las personas con discapacidad visual.

El papel del profesional en baja visión es crucial para orientar al paciente cuál es el dispositivo más idóneo y cómo sacarle el máximo
partido posible.

Existen gafas de realidad aumentada que amplían el tamaño de lis objetos y textos vistos, y mejoran la calidad de la imagen, otras ayudan a la movilidad en personas con campo visual reducido, ya que la información de ese campo perdido se la sitúan en una zona donde el paciente la puede reconocer con facilidad.

 

Hay dispositivos que traduce los textos o imágenes a sonido. Pudiendo leer textos, leer carteles a distancia, reconocimiento de caras y de productos.

Por último, existen sistemas instalados en una habitación que permiten la visualización de cualquier contenido a las personas con baja visión.

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